Aquellas que no pueden nombrarse y una vez habladas quedan en el olvido. Otra vez.
He perdido la cuenta de las veces que he iniciado la conversación con el mismo tema, mismas respuestas, mismos resultados, ninguna variación.
Proponer soluciones es de lo más sencillo, pero a la hora de la verdad si te he visto no me acuerdo.
Traumas. Los hay. Existen. Pero debería ser menos complicado superarlos.
Y qué hago yo. Aguantar. No me queda otra.
Poner la otra mejilla, sonreír, fingir que no pasa nada.
No es grave, nada más lejos de la realidad, pero frustrante un rato largo.
No me quito culpa pero tampoco me la echo, ni se la echo al resto, pero llega un punto en el que te desesperas.
No es que sea esencial, pero no está de más que de vez en cuando esté algo presente, aunque sea mínimamente.
Escribo para desahogarme, porque sé que no va a mejorar, o quizá habla mi pesimismo, o tal vez mi desesperación.
"Una vez al año no hace daño" pero tampoco hay que tomárselo al pie de la letra, quiero que ese uno ascienda.
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